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Presentación en Oviedo
Jueves 19 de junio, 19.00 horas
Club de Prensa Asturiana, La Nueva España
Calle Calvo Sotelo, 7 – Oviedo
Intervendrán: Roberto González-Quevedo. Escritor
Luis Miguel Cuervo Fernández. Asociación Todoslosnombres y Grupo Frente Norte
Víctor del Reguero. Autor del libro

Autor.- Víctor del Reguero
“Soñadores de libertad”, nuevo libro de Víctor del Reguero, recopila la trayectoria de las escuelas y los maestros de Laciana, Babia, Omaña y Somiedo con la finalidad de mostrar que, desde hace cientos de años, los pueblos de estas comarcas contaron con un sistema de enseñanza “nada común en aquellos tiempos y en lugares tan alejados mental y físicamente de las ciudades”, explica el autor. El libro desliza los datos de la enseñanza a través de la historia del propio Valle de Laciana. Así, el primer documento histórico del que se tiene noticia, relacionado con la enseñanza en la comarca, data de 1658, cuando el capitán Juan Buelta Lorenzana fundó una escuela de legos en la Puebla de San Mamés de las Rozas. La familia Buelta Lorenzana fue una de las más importantes de aquel territorio en la Edad Media, motivo que sirve al autor para adentrarse en su historia y aportar datos hasta ahora inéditos, así como un retrato de la época del referido capitán.
                                      

Los afanes que desenvolvieron los astures en estos pueblos, los litigios de los lacianiegos con el Conde Luna, la singladura del santuario Carrasconte, el Siglo de las Luces y otros episodios como la Guerra de la Independencia, contada a través de la biografía del entonces Ministro de Hacienda y lacianiego Felipe Sierra Pambley, dan paso a capítulos más recientes como la fundación de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, la Academia Nuestra Señora de Carrasconte de Villablino, las Misiones Pedagógicas o la guerra civil y la represión que existió contra el magisterio tras la misma.
También hay un hueco para los emigrantes que tuvo Laciana. Especial relevancia alcanzaron los Rodríguez, los Gancedo y los Rubio con sus comercios en Madrid. Muy vinculada a ellos estuvo la historia de la Colonia de Murias de Paredes, organización regionalista que surgió en la montaña hace ahora cien años y “que sirvió -apunta el autor- para crear una pugna política que, sin duda, benefició a los pueblos, en los que se construyeron escuelas, puentes, carreteras y otras obras públicas importantes, aunque lógicamente, tratándose de política, fueron más las promesas que las realidades”.
Filántropos del siglo XIX como los Álvarez Carballo, Álvarez de la Puerta o el conocido don Paco Sierra Pambley, completan un relato en el que aparecen personajes de cierta relevancia pública como Eduardo Dato, Amós Salvador, Luis Cernuda o los institucionistas Giner de los Ríos, Azcárate y Cossío. A todos ellos dedica Del Reguero palabras de elogio en su libro, sin olvidar a los maestros anónimos de cada pueblo, “hombres, mujeres, que durante muchos años ejercieron una labor, a veces agradecida, otras no tanto, y dieron lo mejor de sus vidas en pro de un derecho -la educación- que los años tardarían en reconocer”, escribe en uno de los capítulos. Acompañan al relato más de 250 fotografías, en su mayor parte inéditas y antiguas, que sin duda constituyen por sí solas un documento y una historia. El libro, editado por ‘PIÉLAGO DEL MORO’, cuenta con 464 páginas y estará a la venta en los próximos días en librerías de Laciana, León, Ponferrada y Oviedo.

Librerías en Oviedo
Cervantes, Paraxuga, Ojanguren y Santa Teresa
Librerías en León
Artemis

Editorial Piélago del Moro

Pedidos










Autores: Pablo Martínez Cuadrado y Rubén Chileno Fernández.

A través de esta obra, los autores afrontan el estudio el periodo más convulso de nuestra historia moderna.

Un estudio que arranca en 1931 y que no se agota con el final de la guerra ¿Quién se atreve a delimitar el final del dolor?

La narración del hecho, la fotografía representativa, el documento revelador, el testimonio del hombre de a pie, todo intenta aproximarse, en lo posible, al esbozo fidedigno de aquellos años: la imagen que se quiere traer a estas páginas tiene el fondo de una guerra civil, peroles primeros planos son los de las personas.
                                    

Cualquiera puede hacerse una idea de lo que significa una guerra, pero, a veces, la vida del individuo se solapa entre el ruido de las ametralladoras y el bullicio de las trincheras. Por ello, este trabajo intenta rescatar la vida que prosigue en la retaguardia de la guerra y en la vanguardia de la supervivencia.



Título.- Cecilia G. de Guilarte, reporter de la CNT
MONOGRAFÍAS DE LA GUERRA CIVIL EN EUZKADI, Nº 5.
Autores: Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz
Asociación Sancho de Beurko       
Ediciones Beta                                     
Pedidos.- www.edicionesbeta.com

Cecilia G. de Guilarte, nacida en Tolosa en 1915 en el seno de una familia obrera, es un referente de las letras vascas y la primera mujer corresponsal de guerra, ya no sólo del periodismo vasco, sino de toda la cornisa Cantábrica. Una pionera injustamente tratada por la historia que abrazó el anarquismo de un modo casi confesional y que cubrió para su periódico los frentes de Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias entre 1936 y 1937.
                                                                                                            

En la páginas de CNT Norte ofreció una visión de la guerra muy alejada de los tópicos que asignaban a la mujer periodista un rol de mera propagandista, reivindicando por derecho propio el lugar que le corresponde y que, haciendo bueno aquello de que nadie es profeta en su tierra, siempre se ha reservado para las periodistas extranjeras                                                                          Compartiendo con los milicianos largas horas en los parapetos, sufriendo las penalidades de la guerra, Cecilia conoció de cerca la solidaridad que tanto hermana a los combatientes y ya no quiso privarse de su compañía; quizás porque, como dijo una vez, así “se sentía más periodista que nunca”. De este modo, persiguió la noticia allá donde estuviera, sin importarle el peligro que pudiese correr, ya fuese en medio de la batalla de Irún, en las calles de Bilbao durante los trágicos sucesos del 4 de enero de 1937, en las posiciones del batallón Isaac Puente en Cimadevilla o en la ofensiva del general Mola.
Fue una mujer que se atrevió a publicar un folletín por entregas que no tenía más pretensión que la de entretener a los milicianos. Así se fragua la gran novelista que vendría después, en el exilio de México, cuando hubo que empezar de nuevo tras la derrota de 1939.
Este libro nos muestra a Cecilia a través de sus crónicas de guerra. Una joven periodista que se ofreció a contar lo que veía en el convencimiento de que ésa sería su mejor aportación al esfuerzo bélico. Alguien que nunca perdió la fe en la victoria, ni siquiera en medio de la debacle.


Organizado por la Asociación Pozo Grajero y la nieta de uno de los represaliados, este domingo, 7 de octubre, se han instalado dos placas en los montes de Valdeón, recordando a dos víctimas del franquismo. En los actos han colaborado miembros de asociaciones de memoria histórica de Asturias (Frente Norte y "Todos los Nombres") y de León (AERLE y Foro por la Memoria).

Las placas instaladas recuerdan los nombres de Delfino Suárez Alonso, asesinado en el puerto de Dobres y de su compañera, Argentina Rodríguez Trapiella, asesinada en el puerto de Panderrueda.

Delfino Suárez Alonso, de 35 años, natural de Piñeres de Aller (Asturias) era minero, miembro del batallón republicano Piloña nº 237 y del Partido Comunista. Fue asesinado por falangistas de Valdeón el 21 de septiembre de 1938, cuando intentaba pasar a Francia junto a su compañera Argentina Rodríguez Trapiella, de 24 años.

Tras encontrarse con falangistas de Soto de Sajambre, se produjo un tiroteo en el que Argentina fue herida en una pierna. Permanecieron escondidos hasta la noche y consiguieron llegar al puerto de Jover. Allí se encontraba un pastor que cuidaba unas merinas. No les prestó ayuda y les sugirió que continuasen camino hasta el puerto de Dobres, donde encontrarían agua y leche de las vacas. Cuando se fueron, el pastor bajó a Posada de Valdeón a avisar a los falangistas que dos "huídos" estaban en la zona.

Delfino y Argentina llegaron a Dobres. Allí otros pastores les ayudaron y pasaron la noche. Al amanecer, la cabaña estaba rodeada por 20 falangistas armados, Delfino hacía leña en la puerta de la cabaña y un pastor ordeñaba. Delfino oyó ruido y escapó monte abajo. Tras una larga persecución, un disparo le alcanzó en el cuello, fue rematado a culatazos y le enterraron en la "majadica" de Dobres.

A Argentina la bajaron herida en un caballo a Posada de Valdeón y pasó la noche en los bajos del ayuntamiento, donde fue violada por cuatro de sus captores. Al amanecer, haciendo creer que la llevaban a la cárcel de Riaño, los falangistas la llevaron al alto de Panderrueda donde la fusilaron y enterraron.

Este relato de sus últimos momentos ha sido una ardua labor de investigación y reconstrucción de los hechos a través de testigos directos que ha llevado a cabo durante cuatro años la nieta de Delfino, Carmen Suárez Nieto, quien asistió emocionada a la jornada del domingo en que se instalaron las placas conmemorativas en los lugares donde fueron enterrados ambos.


Con la colocación de las placas en memoria de mi abuelo Delfino Suárez Alonso, en el puerto de Dobres y de su compañera Argentina Rodríguez Trapiella, en el puerto de Panderruedas, el domingo 7 de octubre, culmina un largo y difícil camino en la investigación y averiguación de las circunstancias y lugar de sus muertes.
En el mismo lugar donde fueron asesinados, se colocaron las placas con sus nombres. Allí permanecerán y se mantendrá su recuerdo, nadie removerá estos trozos de tierra, …que por albergar sus restos…se han convertido en espacios para la dignidad.

Gracias a la Asociación Pozo Grajero por la organización del homenaje. A Julián y Anaída, por vuestro apoyo desde el año 2002.

A los compañeros y compañeras del Grupo de Investigación Frente Norte y de Todos los Nombres de Asturias, Carlos, José Antonio, José Luis, Víctor, Marta, por vuestra colaboración durante estos años. A mi amigo Luis Miguel, por tu generosidad, ayuda y esfuerzo en los momentos más difíciles… en los que todo se torna “cuesta arriba”.

A Joseín, que ya no está entre nosotros, por indicarme el lugar exacto en el que se encontraban los cuerpos y por sus precisos testimonios. Le echaré de menos.

A AERLE y Foro por la Memoria de León, Ángeles y Eduardo por acompañarnos.

A mi compañero Manuel, por darme el impulso necesario para comenzar la investigación y por acompañarme infatigable, dándome fuerzas cuando quería abandonar.

Gracias a todos los hombres y mujeres, que con valentía se atrevieron a facilitarme los testimonios necesarios para descubrir la historia y el paradero de Delfino y Argentina. Y también a aquellos, cuyo miedo y silencio me hicieron comprender lo que sentían.

A Argentina por su valentía.

A Delfino. Ha merecido la pena buscarte, llegar a conocerte...y recuperarte. Tu vida y tu compromiso, han sido una lección. Non han conseguido privarme de tu recuerdo..., ésta será mi “arma” contra la mentira y el olvido.

Gracias abuelo.

Carmen Nieto

Carmen Nieto es miembro del Grupo de investigación Frente Norte


El Juzgado de lo Penal nº 3 de Oviedo absuelve a la investigadora asturiana Marta Capín, autora del libro "El Valle de Dios"

El Juzgado de lo Penal nº 3 de Oviedo absuelve a
la investigadora asturiana Marta Capín,de un delito
calumnias propagadas por escrito y con publicidad,
tras querella interpuesta por los herederos de Pedro
Quirós Isla a raíz de la publicación del libro "El Valle de Dios" en el que señalaba a éste como inductor de los
asesinatos cometidos en las inmediaciones del monasterio de Valdediós unos días después de la caída del Frente Norte. 
                                 

Nota informativa de la Asociación Todoslosnombres de Asturias

http://www.todoslosnombres.es/modules.php?name=News&file=article&sid=263

Este es el enlace al texto íntegro de la sentencia NUM. 241/2007 del Juzgado de lo Penal nº 3 de Oviedo por la que se absuelve a la investigadora asturiana y compañera de TLNAS y el Grupo Frente Norte, MARTA CAPIN RODRÍGUEZ y a ANTONIO PIEDRAFITA GONZÁLEZ, de un delito calumnias propagadas por escrito y con publicidad, tras querella interpuesta por los herederos de Pedro Quirós Isla a raíz de la publicación del libro "El Valle de Dios" en el que señalaba a éste como inductor de los asesinatos cometidos en Valdediós.

Desde  la asociación Todoslosnombres de Asturias creemos que sentencias como ésta pueden servir para reforzar la confianza de los investigadores e historiadores a la hora de señalar los nombres de los responsables y de paso  intentar detener la ofensiva judicial iniciada por los familiares de las "personas" implicadas en los múltiples asesinatos y violaciones de los derechos humanos cometidas en este país desde el alzamiento militar del día 18 de julio de 1936 hasta épocas recientes.

El término "ofensiva" no es casual, porque no nos cave ninguna duda de que la lluvia de denuncias a las que nos están sometiendo es algo premeditado, lo que nos hace pensar que no se detendrán aquí, ya que acostumbrados a reinar en la impunidad, los herederos del fascismo no pueden sentarse impasibles a esperar que les llegue la hora de verse sometidos a la vergüenza social de ver como se dan a conocer las ramas putrefactas de las que descienden.

Gracias Marta

Asociación Todoslosnombres de Asturias
Número Nacional 589.370

Marta Capín es miembro del Grupo de Investigación Frente Norte



Autores.- Carlos Rojo y Luis Miguel Cuervo con fotografías de Tomás Fernández - 01/09/07

Tras ser delatados por un guardabosques, el 22 de abril de 1945 fueron sorprendidos por fuerzas de la Guardia Civil varios miembros de la Brigada de los Picos de Europa, también conocida como Brigada Machado, cuando se encontraban comiendo unos corderos en una cabaña de los invernales de Pandébano (Cabrales), para celebrar la caída de la ciudad de Berlín.
En la primera descarga cayó muerto su jefe, Ceferino Roiz Sánchez, apodado Machado por su parecido con el presidente cubano Gerardo Machado, refugiándose el resto en el interior de la cabaña, dando comienzo un tiroteo que se prolongaría durante varias horas.
El guerrillero tresvisano Hermenegildo Campo Gildo, que no había asistido a la reunión, oyó el tiroteo y tras coger su fusil Mauser subió desde Sotres hasta Pandébano, sorprendiendo a los guardias civiles, a los que causó dos muertos y un herido, dándose el resto de la fuerza pública a la fuga hacia la aldea de Tielve.


Fotografía de Tomás Fernández                                                                         Plaza de la Iglesia de Sotres.- Año 1.945                                                  Rendición de guerrilleros y vecinos de Sotres después de la emboscada de Pandébano
De izquierda a derecha:
Cabo de la Guardia Civil, Perfecto López, José Sánchez El Chino, Amador López y Rufino Fernández.

Acto seguido, por miedo a las represalias, 12 hombres y mujeres de Sotres, sueltan el ganado y se marchan al monte con los guerrilleros. La tropa que envían a buscarlos saquea la población, prácticamente deshabitada de gente de izquierdas.        
Los sotrianos se entregarán unos meses más tarde, pero para ello tuvo que servir de mediador un cabo de la Guardia Civil que con aterioridad había estado destinado en Cabrales, donde había dejado huella humana de seriedad y honradez en su convivencia con los vecinos de aquellos pueblos.
El guardia llegó de lejos y pactó la rendición, que fue cumplida escrupulosamente por parte de unos y otros.


Fotografía de Tomás Fernández
El mismo día y con los mismos personajes de la foto anterior, a los que se han sumado otros vecinos.
La niña de es Clementina Sánchez Sánchez, hija de José Sánchez El Chino y Benedicta Sánchez, que hoy vive en Bruselas y había nacido en una cueva en Pandébano.

Carlos Rojo y Luis Miguel Cuervo son miembros del Grupo de Investigación Frente Norte



Autor.- Luis Miguel Cuervo - 06/08/07


Como respuesta a la publicidad alcanzada por las columnas gallegas en su avance sobre la región, y para demostrar al pueblo asturiano que no todos los gallegos abrazaban ideas fascistas, a últimos de septiembre de 1936 se procedió a la militarización del que sería conocido como Batallón de Milicianos de Galicia, más tarde señalado por el Estado Mayor con el número 19 de los de Asturias. 
Tomaron parte en su constitución las Milicias Antifascistas Gallegas y los miembros de la Confederación Regional Galaica, ocupado los cargos de organizador y primer comandante el anarquista José Penido Iglesias. Aunque en un principio pasó a formar parte de las fuerzas del Regimiento Antifascista Máximo Gorki, al quedar éste bajo el control del Partido Comunista pronto se acentuaron las diferencias entre comunistas y anarquistas, mayoritarios éstos últimos en la unidad, por lo que el mando republicano decidió que ésta operara de forma independiente[1].

En el mes de noviembre de 1936, fueron trasladados al batallón varios guardias de Asalto comunistas que habían logrado huir de Galicia y casi un centenar de soldados de quinta de origen gallego pertenecientes a la guarnición de los cuarteles rebeldes de Gijón[2]
Quizá obligado por las circunstancias o tal vez por iniciativa propia, lo cierto es que por esas fechas Penido abandonó la unidad para pasar a hacerse cargo de los hospitales de Gijón, ocupando la jefatura de ésta el cabo de Asalto orensano Ramón Iglesias Pérez. 
Entre el continuo goteo de gallegos que se fueron alistando en la unidad a lo largo de la contienda, figuraron varias docenas de desertores de las unidades franquistas tras ser reclutados a la fuerza en Galicia y también veintitrés destacados militantes libertarios gallegos llegados al puerto de Gijón el día 9 de enero de 1937, tras salir cuatro días antes del de As Xubias en La Coruña a bordo de una motora pesquera bautizada por ellos mismos como “La Libertaria”. Entre los fugados se encontraban Emilio Novas Naya, Odilo Masip Masip y José Moreno Torres[3], uno de los más conocidos anarquistas gallegos del período republicano.


Fotografía de los llegados al puerto del Musel en la motora "La Libertaria"

El Batallón Galicia en el frente Norte.
Los gallegos recibieron su bautismo de fuego en el frente Occidental de Asturias, donde desde septiembre de 1936 participarían en la mayor parte de los combates librados contra las columnas que avanzaban desde Galicia, destacando por su dureza los que tuvieron lugar en torno al poblado del Escamplero, donde se detuvo el frente durante tres días, sufriendo la unidad un buen número de bajas sin poder impedir que las primeras unidades moras alcanzaran la capital asturiana en la jornada del 17 de octubre.
Tras la entrada de los franquistas en Oviedo, el batallón ocuparía posiciones en el sector de Grullos y más tarde en el de Cogollo, trasladándose a finales de diciembre al de Colloto donde, tras ser nuevamente numerado[4], pasó a formar parte de las fuerzas de la 6ª Brigada de Asturias que en aquellos momentos se encontraba mandada por el mayor Ramón Garzaball[5].            

A mediados de febrero de 1937 se produjeron las deserciones de tres antiguos guardias de Asalto pertenecientes a la unidad, circunstancia que fue aprovechada por CNT para cesar a los mandos comunistas y convocar elecciones entre los milicianos, haciéndose otra vez con el control del batallón.

En los comicios resultó nuevamente elegido Penido para el cargo de comandante, ocupando el de capitán ayudante Emilio Novas Naya y el de teniente ayudante José Moreno Torres, quedando las respectivas compañías al mando de los capitanes: Camilo Fernández Dopazo, Ramón Vázquez Rey, Enrique García Lago y Alfredo Viejo Bernall[6]. Unas horas más tarde la unidad fue trasladada a San Cucao de Llanera, donde permanecería en reserva en espera del comienzo de la ofensiva general sobre Oviedo preparada por el mando republicano para la jornada del 21 de ese mismo mes[7].      

Fotografía del mayor José Moreno Torres

Unas horas más tarde el batallón fue trasladado a San Cucao de Llanera, donde permanecería en situación de reserva en espera del comienzo de la ofensiva general sobre Oviedo preparada por el mando republicano para la jornada del 21 de ese mismo mes[7]. Los ataques darían comienzo amanecer de ese día, operando los gallegos por El Escamplero, donde ya lo había hecho en octubre del año anterior, participando al día siguiente en un asalto sin éxito sobre la loma de La Trecha[8]. Una vez finalizada la ofensiva, la unidad se trasladó al sector de Biedes – Las Regueras, donde alternaría periodos de posición en los parapetos de La Trecha, con otros de reserva en los cuarteles de La Granda[9].
En el mes de abril se incorporó Jaime Machicado Llorente, quien ocuparía del cargo de comisario político, organizando la elección democrática de los comisarios de las cuatro compañías de la unidad, cargo para el que resultaron elegidos Serafín Varela Platero, José Casas Fernández, Odilio Masip Masip y Manuel Ramos Escarís[10]. Por su parte, José Penido fue ascendido al mando de la 3ª Brigada de Asturias, siendo sustituido en el puesto del Comandate del Batallón por José Moreno Torres.

Formando parte de la 3ª Brigada de Asturias, junto a los batallones nº 211 y nº 258, el día 29 de junio la unidad fue trasladada urgentemente a Euzkadi, como refuerzo de última hora, en un desesperado intento de los republicanos para contener la dura ofensiva iniciada por los nacionales sobre Vizcaya. A su llegada a Euzkadi se desplegó en las inmediaciones de la localidad de Molinedo[11], combatiendo más tarde en los montes de Colisa, en el pico de San Miguel, dominando Traslaviña y la Ermita de San Roque, donde se sostuvo bastante tiempo, rechazando las repetidas acometidas lanzadas por el enemigo[12], regresando a Asturias el 19 de julio[13].

Fotografía de Jaime Machicado Llorente, comisario político del Bon. Galicia

Tras participar en la fallida operación lanzada por los republicanos el día 1 de agosto sobre La Manga – Cimero, la 3ª Brigada de Asturias fue trasladada a Santander, desplegando al Batallón Galicia y al nº 211 en el puerto de El Escudo, donde ambas unidades llevarían a cabo una brillante actuación al ser atacado ese paso montañoso por fuerzas italianas a mediados de ese mismo mes[14]
Tras la vergonzosa retirada de los batallones nacionalistas vascos, las unidades gubernamentales que no habían quedado copadas en la bolsa de Reinosa se fueron replegando hacia Asturias, estableciéndose los batallones de la 3ª Brigada (ahora numerada como 183ª) en una improvisada línea de defensa situada en el margen izquierdo del río Deva, quedando desplegados los gallegos sobre las estribaciones del cerro Jana.
Para hacer frente a las bien equipadas brigadas de Navarra, en esos momentos la unidad contaba con un total de 423 hombres, disponiendo únicamente de 380 anticuados fusiles de Lebel de tres tiros, 2 fusiles ametralladores, 80 bombas de piña y 20 de humo[15].
El día 1 de septiembre, con los republicanos duramente batidos por la artillería y la aviación enemigas, fuerzas pertenecientes a la 1ª Agrupación de la 1ª Brigada de Navarra tomaron la villa de Panes, infiltrándose a continuación por el flanco derecho de las posiciones ocupadas por los batallones de la 183ª Brigada, que para no quedar copados se vieron obligados a realizar un primer repliegue hacia la zona de la Borbolla, donde establecieron una nueva línea defensiva sobre la orilla izquierda del río Cabra, quedando el Batallón Galicia y el nº 211 desplegados al Norte de Llonín, donde enlazaban con fuerzas de la División “B”[16]


A pesar de las duras acometidas lanzadas sobre ellos por fuerzas pertenecientes a la 3ª Agrupación de la 5ª Brigada de Navarra, los dos batallones aguantaron bien y cuando el día 8 fueron relevados, lo hicieron sin haber cedido ni un solo metro de terreno. Tras combatir durante unas horas en el puerto de La Tornería, la 183ª Brigada Mixta fue relevada y trasladada al puerto de Pajares, donde pasó a formar parte de la División “C”, mandada por Luis Bárzana, quedando desplegada en El Techo, posición desde la que se dominaba el pueblo de Villamanín.

Fotografía del teniente Maximino Martínez Fernández

Durante los días siguientes se lucharía en la carretera que lleva de Busdongo a Pajares, sobre la que los republicanos lanzarían varios contraataques, sufriendo los gallegos un número considerable de bajas. 
El día 1 de octubre el batallón pasó a depender de la 194ª Brigada Mixta de la que también formaban parte el nº 241 y nº 267, quedando las fuerzas del Galicia divididas entre las posiciones de La Perruca, Alto de La Cerra, canto de Los Pobres y El Gobio[17], haciéndose unos días más tarde cargo de la defensa de la Loma del Ajo y Peñasagudas[18]
El día 8, los nacionales presionaron sobre las posiciones ocupadas por el Batallón nº 250, logrando apoderarse de tres lomas situadas en las estivaciones de Peña Buján. A las 18 horas contraatacó el Batallón Galicia por el flanco, logrando recuperar la posición perdida, causando al enemigo un gran número de bajas[19], por lo que la unidad fue felicitada públicamente por el jefe del XVII Cuerpo de Ejército en un comunicado editado ese mismo día[20]. Tanto esfuerzo sería en vano, ya que los franquistas lograron recuperar las lomas perdidas al día siguiente, contando para ello con el apoyo de numerosa artillería y el concurso de 18 aparatos de bombardeo. Aun contraatacarían los gallegos durante la mañana del día 11, pero sin obtener ningún resultado positivo, lo que motivó que los gubernamentales se vieran obligados a replegarse hacia una nueva línea, que quedó establecida desde Los Castellanos y sus estivaciones, pasando por el alto de La Raya, hasta la cota 1800, ocupando el Galicia las posiciones comprendidas entre la Cota 1.800 y la carretera, donde enlazaban con el Batallón nº 250. 
Permanecieron allí hasta el día 16, fecha en la que pasaron a la línea de Peña Alba - Cota 1800 - Camino a Coleao y Pico Retriñón. Dos días más tarde, con excepción de la 2ª Compañía, el resto de las fuerzas de la unidad fueron retiradas del frente para descansar y de paso ser reorganizadas, situación en la que les sorprendería el final de la guerra en el Norte.

Luis Miguel Cuervo es miembro del Grupo de Investigación Frente Norte

[1] ÁLVAREZ PALOMO Ramón; Rebelión militar y revolución en Asturias, Ediciones Trea. SL, Gijón 1995.[2] Relación de la Sección de Movilización - Milicias Antifascitas Gallegas.- AGGCE – PS Gijón - Legajo I 74 - 4.[3] AIRMN – Causa de Coruña nº 1477/37.[4] Con la reestructuración llevada a cabo dentro del Ejército del Norte a finales de diciembre de 1936 la numeración de las unidades asturianas pasó a estar precedida por el número dos, quedando el Galicia señalado con el nº 219.[5] Estadillo de fuerzas de la Jefatura del Sector Norte.- AGGCE – PS Gijón – Legajo I 53 - 2.[6] Documento de la unidad en la que se da cuenta al Estado Mayor de la nueva estructura de mando – AGGCE – PS Gijón – Legajo K 223 – 9.[7] Listado de armamento de la Comandancia Militar de Posada de Llanera.- AGGCE – PS Gijón – Legajo J5 – 8.[8] Listado de bajas del Batallón Galicia nº 219.- AGGCE – PS Gijón – Legajo F 116 – 15.[9] Informes de la Comandancia Militar de Avilés – AGGCE – PS Gijón – Legajo - I 34 – 4.[10] Listado de mandos de la unidad del mes de mayo de 1937.- AGGCE – PS Gijón – Legajo I 79 – 2.[11] Parte de operaciones de la 3ª  Brigada de Asturias.- AGGCE – PS Gijón – Legajo I 83 – 4.[12] SOLANO PALACIO, Fernando; Asturias Mártir, la tragedia del Norte, Ediciones Tierra y Libertad, Barcelona 1938.[13] Parte de operaciones de la 3ª Brigada.- AGGCE – PS Gijón – Legajo - I 34 – 4.[14] SOLANO PALACIO, Fernando; obra anteriormente citada.[15] Informe del Comisario Político de la 183ª B. M.- AGMAV – Legajo 857 - Carpeta 3.[16] Ibidem.[17] MARTÍNEZ BANDE, J. M.; El final del frente norte. Editorial San Martín, Madrid 1972.[18] Parte de operaciones de la Agrupación de los Puertos.-  AGMAV - Legajo 857 – Carpeta 11.[19] Parte oficial publicado en el diario El Boletín del Norte del día 9 de octubre de 1937.[20] Partes de operaciones de la Agrupación de los Puertos.- AGGCE - PS Gijón – Legajos I 72 - 1 y J 35 - 4L.

Archivos:
AGGCE.- Archivo General de la GCE de Salamanca
AGMAV.- Archivo General Militar de Ávila
AIRMN.- Archivo Intermedio de la Región Militar Noroeste de Ferrol

Prensa:
Diario Boletín del Norte.

Libros:
MARTÍNEZ BANDE, J. M.; El final del frente norte. Editorial San Martín, Madrid 1972.
SOLANO PALACIO, Fernando; Asturias Mártir, la tragedia del Norte, Ediciones Tierra y Libertad, Barcelona 1938.
ÁLVAREZ PALOMO Ramón; Rebelión militar y revolución en Asturias, Ediciones Trea. SL, Gijón 1995.


Más de 250 historiadores e investigadores apoyan a Dionisio Pereira encausado por citar nombres de asesinos franquistas

Los/las abajo firmantes, historiadores/as e investigadores/as, ante la denuncia presentada contra Dionisio Pereira -por el contenido de su intervención en el Congreso de la Memoria celebrado en Narón, en diciembre de 2003, y publicada en las Actas en 2004- por las alusiones que en este relatorio hace a "personas señaladas en los asesinatos y maltratos o como instigadores de los mismos" a una serie de nombres de cargos de Falange Española, todos ellos fallecidos, que el historiador recogió de sus múltiples testimonios orales, y cuyos familiares ahora le acusan de atentar contra su honor; quieren manifestar lo siguiente:

1. No es objeto central de su trabajo atacar ningún honor. El contexto del Congreso en el que se encuadró el relatorio o el libro de Actas en el que se publicó, no es equiparable a otros escenarios de divulgación pública a los que se aplica esta figura jurídica; así como, el hecho de la distancia en el tiempo de las personalidades citadas non tienen la misma fuerza que las generaciones vivas para contraponer el derecho al honor frente a la libertad de expresión, y mucho menos al derecho a la creación científica en la que se enmarca la tarea de el/la historiador/a.

2. El conjunto de datos que se allegan en este caso, y la trayectoria investigadora del historiador, acreditan un respaldo suficiente a su derecho a formular hipótesis, discutibles en un contexto polémico en base a información de la que dispone. Exigir certezas incuestionables a los historiadores, sería tanto como impedir el desarrollo de esta materia fundamental para la formación de la conciencia cívica de cualquier sociedad.

3. Es una grave distorsión aplicar al objeto investigado las categorías de situaciones presentes. Es evidente que la represión informal llevada a cabo en aquel momento, por definición y salvo raras excepciones, carece de pruebas documentales que la acrediten y, en la medida en que el aparato policial y judicial quedó en poder de quien la llevó a la práctica, nunca se procedió a investigar dichos crímenes. Conviene recordar que la franquista, como toda Dictadura, tuvo como base la impunidad.

Lo antedicho no debe impedir al historiador afirmar que dichas muertes se produjeron y apuntar que se puede establecer como hipótesis factible y verosímil algún tipo de relación con ellas, en calidad de autores o instigadores, por parte de los principales integrantes de las organizaciones que llevaron a cabo estas actuaciones, distinguidamente la Falange, atendiendo a los testimonios orales recogidos y a la documentación escrita encontrada. Hay que matizar, asimismo, que no se hace ninguna aserción concreta sobre una actuación determinada de los mencionados: esto es, no se asevera sobre la adscripción específica de los aludidos con ninguno de los tres grados de intervención en la represión que se indican, y su supuesta participación en aquella está "señalada" en tercera persona por fuentes orales contrastadas.

4. En su ámbito, los historiadores valoran cuales son las causas que explican los hechos históricos y proponen su interpretación, y aunque tales explicaciones e interpretaciones sean en ocasiones incompatibles con otras visiones, no corresponde a un Tribunal de Justicia decidir, por acción u omisión, cual o cuales deban imponerse de entre las posibles. Son los propios ciudadanos quienes, a la luz del debate historiográfico y cultural, conforman su propia visión de lo acontecido, que puede variar en el futuro.

En caso contrario, se impondría la censura previa o la autocensura en la producción científica, algo inconcebible en el marco de una sociedad democrática y abierta; sobre todo cuando se trata de relatar unos hechos históricos relevantes del pasado reciente que precisan una saludable averiguación cuidadosa y el esclarecimiento, para reforzar precisamente la defensa del pluralismo político y el diálogo, representado por las víctimas de la represión frente al totalitarismo y el fundamentalismo que impusieron los vencedores; estos, para legitimar un régimen surgido de un golpe militar, inculcaron además una versión oficial de los acontecimientos, frente a la cual -de producirse una condena al historiador– nos encontraríamos que no se permitiría oponer otras perspectivas diferentes.

Por todo esto nos solidarizamos con el investigador Dionisio Pereira y solicitamos de los jueces que desestimen la demanda.

Persoas asinantes do manifesto (.pdf, galego, 86.9 kB)





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